Cada vez más industrias eligen ser Cero Basura. En Coca-Cola Andina, por ejemplo, han tomado una postura proactiva sobre los residuos en cinco de sus centros de distribución. Con el apoyo de la empresa Eco-Lógica, evitan mandarlos a relleno sanitario.

El cambio que implica transformarse en una empresa Cero Basura es radical: se debe modificar la cadena operativa para dejar de botar materiales en el relleno sanitario y darle una nueva vida a los residuos; es decir, revalorizarlos. Esa fue la decisión que, con consciencia ambiental y visión de futuro, tomó Coca-Cola Andina.

En el marco del compromiso global que asumió la Compañía de Un Mundo sin Residuos, en 2019 cinco de los centros de distribución de la embotelladora -Carlos Valdovinos, Puente Alto, Maipú, Rancagua y San Antonio- obtuvieron una certificación “Zero Waste”. Para eso se tomaron varias medidas que buscaron un cambio cultural respecto de cómo se percibe la basura.

“Lo importante es que Coca-Cola Andina pasó del discurso a la acción”, sentencia Juan Pablo Marín, Gerente Comercial de Eco-Lógica, la empresa que se encarga de que ningún residuo de la embotelladora vaya al basurero.

Juan Pablo Marín, Gerente Comercial de Eco-Lógica

Eco-Lógica mueve 15 mil toneladas de residuos al mes, cifra tres veces mayor a lo que genera mensualmente, por ejemplo, toda la comuna de Vitacura. “La industria tiene una tasa de recuperación promedio del 30%, pero nuestros clientes están por sobre el 80% de recuperación. Y de los 200 clientes, 25 son Cero Basura, mientras otros van en camino”, detalla.

Centrada en waste management (gestión de residuos), Eco-Lógica lleva 20 años en el mercado, con tres plantas industriales y 50 camiones que operan en Santiago, Arica, Iquique, Valparaíso, Rancagua, San Fernando, Talca, Linares, Temuco y Valdivia. Prestan servicio a más de 200 clientes, entre ellos a todo el sistema Coca-Cola.

“Contamos con toda la infraestructura, el personal, los permisos del gobierno, las máquinas, el software y los conocimientos para hacer que el cliente no bote ningún gramo en un relleno, que es el lugar donde el residuo se transforma en basura”, apunta Juan Pablo.