agosto 11, 2019

“El tercer tiempo del grupo Claro”

En diciembre, Jorge Claro vendió el que ha sido su principal negocio. Ese mes, el CDF pasó a manos de Turner, dejando en su family office -Grupo Prisma- del orden de US$ 130 millones. Hoy dicen estar más líquidos de lo que les gustaría, por lo mismo miran nuevos rubros, mientras amplían su negocio agrícola y alistan una nueva capitalización en su empresa de residuos.


Una pared con decenas de balones de fútbol es hoy el recuerdo de más de 15 años ligados al mundo del balompié. Una pelota autografiada por Ronaldo, entre otras reliquias son parte de una larga historia que terminó recién hace ocho meses. En diciembre, GTV – ligada a Jorge Claro- se desprendió del 20% del Canal del Fútbol (CDF), transacción por la que solo Grupo Prisma -family office de la familia- recibió, después de impuestos, cerca de US$ 130 millones. En manos del holding Turner quedó el emprendimiento que Jorge Claro ayudó a formar el 2003. Su enajenación gatilló un rearme de los negocios familiares, que hoy se redefinen más allá de una cancha. “Enero y febrero fue un período para respirar”, precisa el gerente general de Grupo Prisma, Matías Claro. Y añade: “Ahora buscamos potenciar nuestro portafolio después de la venta del CDF. Hoy estamos en una posición muy líquida, más de la que queremos tener en un mediano plazo”.

Grupo Prisma se constituyó en 2015. Tras una serie de definiciones entre Jorge Claro, su señora y sus cuatro hijos, se creó su family office. En 2016 se formó el gobierno corporativo presidido por Jorge Claro, y donde participan, además de la familia, el portfolio manager de Moneda Asset Management, Fernando Tisné, y la directora de Enap y TVN, Anita Holuigue. Definieron que su máxima sería “seguir invirtiendo en empresas chilenas, donde podamos aportar todo lo que aprendimos en el desarrollo del CDF”, dice Matías Claro. Hoy, sus focos principales están en tres áreas: agroindustrial, manejo de residuos y tecnología. Y quieren ir por más. “Hemos evaluado más de 50 empresas. Estamos buscando una cuarta área que nos permita diversificarnos. Hemos mirado todo, desde el negocio del entretenimiento, la biotecnología, todo con el foco que tenga un aporte sustentable”, subraya Claro. No hay ningún MOU (memorándum de entendimiento) firmado, pero sí adelanta estar mirando empresas que vendan más de US$ 20 millones. No descartan -con ese nivel de inversión- entrar con un socio. “Queremos control, co-control o el 51% entre dos con un pacto de accionistas que nos acomode”, detalla.

Por los avellanos y cero basura

Un total de 1.000 hectáreas entre Panguipulli y Los Lagos, y otras 500 en Puerto Octay componen Agrícola Santo Domingo. Hasta el año pasado, toda esa superficie estaba destinada a corderos, hasta que hace algunos meses decidieron ampliar el giro. “En 2018, llegamos a tener 5.000 hembras y optamos por transformar 500 hectáreas en el campo de 1.000 a la producción de avellanos”, explica Claro. Poner frutales más al sur de lo que históricamente se ha hecho, con una nueva variedad de avellanos (Yamhill) que justamente resiste el clima, fue parte del análisis. A eso se sumó la posibilidad real de ir reduciendo la hegemonía que Turquía tiene en ese mercado, en donde -señala el ejecutivo- la producción es bastante más ineficiente de como se hace acá. Así, plantaron este año 150 has., las cuales entrarán en producción en 2022; y prevén completar las 350 restantes en dos años: 200 el 2020, y 150, en 2021.

El tercer tiempo del grupo Claro