septiembre 29, 2019

“La meta de hacerla desaparecer”

En Chile se generan anualmente más de 17 millones de toneladas de residuos y solo el 10% se recicla. De la basura que se genera, el 60% tiene origen industrial, y es ahí donde apunta un proyecto de más de 40 empresas.

Cero basura. Parece una meta irrealizable para las sociedades actuales. Pero un grupo de privados comenzó a trabajar la idea y el 4 de septiembre de 2018, 30 empresas firmaron un Acuerdo de Producción Limpia (APL) denominada como Cero Residuos a Eliminación. En otras palabras, esta alianza, impulsada por la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC) de Corfo y Acción Empresas, consiste en un compromiso voluntario de reducir a cero el envío de residuos generados en sus instalaciones productivas y de servicios a destinos finales de eliminación o rellenos sanitarios en un plazo de 24 meses.

A un año de la rúbrica, se han sumado 17 empresas más , que van desde un estudio jurídico como Ferrada Nehme, hasta una fábrica de cementos como Polpaico (ver listado). ‘Considerando que la mayoría de los desechos pueden reciclarse, reutilizar o convertirse en una fuente para la generación de energía, es muy relevante que un grupo de empresas estén comprometidas voluntariamente en incorporar este tipo de procesos para gestionar sus residuos de una forma sostenible’, comenta Giovanni Calderón, director ejecutivo de la ASCC.

Para hacerse una idea, según el Ministerio del Medio Ambiente, en Chile se generan anualmente más de 17 millones de toneladas de residuos y solo el 10% se recicla. De acuerdo a las estimaciones iniciales, este APL permitirá que se dejen de enviar alrededor de 200 mil toneladas de residuos al relleno sanitario al año, además de impulsar el desarrollo de una economía aún emergente de gestión y retiro de residuos, posibilitando valorizar materiales que, hasta ahora, eran tratados como basura.

De hecho, del total de la basura que se genera en nuestro país, un 60% tiene un origen industrial y un 40%, domiciliario. ‘Los puntos limpios y el fomento a la cultura del reciclaje han contribuido a tomar conciencia en torno al tema, mientras que la Ley de Reciclaje (REP) permitirá ir avanzando hacia metas de recuperación de los residuos domiciliarios. Con eso como base, debemos ir más allá’, comenta Juan Pablo Marín, socio y cofundador de EcoLógica.

Por ejemplo, Alemania, Suecia y Dinamarca son Cero Basura gracias a una legislación que propicia la administración y recuperación de los residuos. En Chile, una entidad que promueve este tipo de prácticas es Fundación Basura, que trabaja con diferentes entidades para promover y educar al respecto.

Pero este APL parte de la experiencia de Unilever Chile, que en 2015 se convirtió en la primera empresa del país cuyas fábricas y oficinas dejaron de enviar sus residuos al relleno sanitario, lo que significó reutilizar o reciclar toda la basura que generaban, dejando de enviar anualmente 7.000 toneladas de residuos a vertederos, lo que equivale a cerrar por tres días el relleno sanitario de Santa Marta y sacar de circulación 700 camiones de basura al año.

¿En qué va este compromiso? Según la ASCC, las empresas se encuentran determinando sus líneas base de generación de residuos y definiendo sus metas de reducción, tanto para los tipos domiciliarios como productivos. De allí pasarán a la implementación propiamente tal del APL. Paralelamente se está trabajando en todos aquellos aspectos estructurales que actualmente impiden a las empresas cumplir con la estrategia de cero residuos, como, por ejemplo, mejorar la vinculación entre las empresas generadoras y las valorizadoras de residuos sólidos.

Incluso, la Región Metropolitana podría ser el comienzo del Cero Basura, debido a la sobreoferta de rellenos sanitarios, con cuatro establecimientos ‘que compiten por precios bajos para recibir la mayor cantidad de residuos, lo que hace que el costo de la disposición de la basura en estos recintos sea 10 veces menor que en un país desarrollado, desincentivando la recuperación’, indica Marín.

Orgánicos
Otro desafío tanto de las empresas como del gobierno son los residuos orgánicos, especialmente cuando se mezclan con otra basura, lo que evita que sean compostables. ‘Los residuos orgánicos deberían tener nuestra especial atención, porque son los responsables de la generación de gas metano en vertederos y rellenos, un GEI que se indica es entre 20% a 25% peor para el calentamiento global que el CO2’, comenta Macarena Guajardo, directora ejecutiva de Fundación Basura.

El problema es que en Chile no existen tantos compradores de compost disponibles como para que el sistema funcione con grandes cantidades desde el inicio. ‘Pero, sin duda, pensamos que es la manera más efectiva de combatir la crisis climática’, indica Guajardo.

La meta de hacerla desaparecer